El sutil engaño del pecado
El estudio de la ley de Dios y su voluntad, nos permite conocer que es el pecado.
Pero cuando somos negligentes en estudiarla y en examinarnos, corremos el riesgo de cometer actos o tener actitudes que se oponen a la ley y voluntad de Dios sin darnos cuentas, y terminamos pecando engañándonos a nosotros mismo.
El pecado puede introducirse de una manera sutil, casi imperceptibles en acciones que hacemos.
Ejemplos:
– Podemos hacer algo que a los ojos de los hombres es bueno, y que sin embargo es rechazado por Dios, ya que procede de la carne y no del Espíritu.
– Podemos hacer algo que es correcto pero de la manera incorrecta.
– Podemos ser sinceros en querer agradar a Dios y ayudar otro, pero si lo hacemos a nuestra manera o a la de otro y no a la manera Dios es pecado.
– Podemos creer, que estamos agradando a Dios con nuestra alabanzas, pero; en realidad nos encontramos ofendiéndole, porque no es real en nuestra vida lo que declaramos con nuestros labios.
– Orar y nuestra oración en vez de ser agradable a Dios, le desagrade.
A continuación estudiaremos algunos pasajes para ilustrar esta verdad.
Números 4:1-16, Números 7:9.
En estos pasajes podemos discernir que Dios había establecido que personas podían llevar el arca del pacto y como se debía llevar.
2 Samuel 6:1-8
En este podemos notar que David y lo que lo acompañaban eran sinceros en querer agradar a Dios y no se ve en ellos una mala intención, sin embargo; Dios no estaba complacido de cómo se estaba llevando el arca del pacto y decide enviar un juicio.
“Hay cosas que hacemos y que muchas veces pensamos que son sublimes, para Dios son abominación”
Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho, pero es camino que lleva a la muerte.
“No podemos adorar y agradar a Dios como se nos ocurra, sino; como Dios establece”.
1 Samuel 15:22-23 Entonces Samuel dijo:
–¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová?
Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros.
23 Como pecado de adivinación es la rebelión, como ídolos e idolatría la obstinación…
“La mayor muestra de adoración que podemos presentar a Dios es nuestra obediencia a sus ordenanzas”
